ONIC acompañó al Pueblo Kankuamo en primer aniversario de la muerte de lideresas indígenas

Miembros de la Comisión Nacional de Mujeres se dieron cita en el sitio del fatídico accidente.
Miembros de la Comunidad Kankuama se dieron cita en el sitio del fatídico accidente.

 

Recordamos, repudiamos y denunciamos que el 10 de julio del 2013 fueran asesinadas las lideresas Mildreth Patricia Montero, coordinadora de la Comisión de Derechos Humanos del Cabildo Kankuamo y del Componente de Derechos Humanos del Plan de Salvaguarda del Pueblo Kankuamo, e Indira Tatiana Pacheco,facilitadora de los desplazados kankuamos en la ciudad de Santa Marta.

En la fecha mencionada, disponiéndose a ejercer labores propias en el marco de la consolidación del Plan de Salvaguarda Kankuamo las dos lideresas fueron arrolladas por un vehículo, en inmediaciones del Batallón de Ingenieros N° 10 Gr. ‘Manuel Murillo González’, a sólo 10 minutos de Valledupar, capital del Cesar, cuyas cámaras de seguridad estaban en mantenimiento, según las autoridades militares. Aunque este batallón permanecía custodiado por un retén militar en el sitio conocido como ‘La Y de Los Corazones’, éste había sido levantado el día anterior a los trágicos hechos.

Un año después, la Fiscalía General de la Nación no ha dado respuesta sobre el móvil y los responsables del fatídico hecho, pese a que las autoridades del Pueblo Kankuamo y de la ONIC una vez ocurrido el hecho que a su parecer fue un asesinato, solicitara a las entidades locales competentes respuestas puntuales a través de derechos de petición radicados en la ciudad de Valledupar. De igual manera, se reportó el hecho a través de Acción Urgente ante las entidades competentes, al Programa Presidencial para Pueblos Indígenas, Defensoría del Pueblo y Procuraduría General de la Nación.

Estos repudiables hechos han generado zozobra al interior del Pueblo Kankuamo, porque existe una grave y silenciosa impunidad dentro de los procesos judiciales en los cuales es víctima el Pueblo Kankuamo. En lo transcurrido del año 2014 van cinco (5) muertes violentas contra miembros del Pueblo Kankuamo, entre ellas la joven Carmen Rocío Gil Cáceres, oriunda de la comunidad de Atánquez, quien en condición de víctima del desplazamiento forzado fue asesinada con sevicia por su condición de mujer indígena.

El Pueblo Indígena Kankuamo ha sido una de las etnias más golpeadas por el conflicto armado que aún vive Colombia, y que por lo general se ha librado en sus territorios. Esta afirmación la corroboran los más de 350 asesinatos ocurridos en las dos décadas recientes, documentados en el libro ‘Hoja de Cruz’.

Como Pueblo Ancestral, los kankuamos se levantan y miran de frente el sufrimiento por las pérdidas, tratan cada día de apaciguar el dolor sin olvidar su historia, porque como dicen sus mayores: “La única manera de construir un buen futuro es mirando nuestra historia de frente y a los ojos; de cada Kankuamo sembrado deben germinar semillas de identidad para seguir defendiendo nuestro territorio y exigiendo el derecho a nuestra libre autodeterminación”.

En el marco del Derecho Propio, el Pueblo Kankuamo, el Consejo Nacional de Mujeres Indígenas y la Consejería de Mujer, Familia y Generación de la ONIC RECHAZAN y EXIGEN JUSTICIA por los asesinatos cometidos en contra de Mildret Patricia Montero, Indira Tatiana Pacheco y Carmen Rocío Gil Cáceres; la muerte de estas hermanas y lideresas indígenas no sólo conlleva a la extinción de unas vidas, también implica un atentado contra la estabilidad y la supervivencia de un pueblo ancestral. “Un asesinato cometido contra una mujer indígena fractura de forma grave la estructura social, comunitaria y cultural de todo un pueblo, implica además la ruptura de procesos de transmisión de saberes, es un atentado a la memoria”.

Desde la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC y la Organización Indígena Kankuamas – OIK reportamos con preocupación que los asesinatos sigan siendo selectivos, y que pese a ello, el Gobierno Colombiano le sustentara a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que las Medidas Provisionales a favor del Pueblo Kankuamo no eran necesarias porque el Auto 004 obligaba al Estado a garantizar la vida e integridad de dicho pueblo, lo cual se implementaría a través del Programa de Garantías y del Plan de Salvaguarda para el pueblo Kankuamo.

Indira Tatiana Pacheco y Mildreth Patricia Montero (QEPD).
Indira Tatiana Pacheco y Mildreth Patricia Montero (QEPD).

Requerimientos Urgentes:

– Pedimos al Estado Colombiano que se condenen estos hechos de violencia, que no se repitan en nuestros pueblos y ciudades, que las muertes de miles de nuestras mujeres indígenas no queden impunes. Debemos seguir denunciando y pronunciándonos sobre todo tipo de violencia contra las mujeres. Necesitamos el respeto por nuestras vidas.

– Solicitamos una investigación seria y oportuna desde el orden nacional, que tenga en cuenta el contexto en el que ocurrieron los hechos y la condición de mujeres indígenas lideresas de las víctimas.

– Que se considere el impacto y los daños colectivos ocurridos al Pueblo Kankuamo, y en general, al movimiento indígena y a la lucha de las mujeres indígenas.

– Solicitamos a las autoridades competentes adoptar las medidas que permitan la aplicación de una justicia oportuna y eficaz en éstos casos de persistente violación de los Derechos Humanos. Así mismo, las medidas de protección individual y colectiva para garantizar la no repetición de los hechos.

– De igual manera, solicitamos el acompañamiento de la comunidad internacional (Sistemas de DDHH de la ONU y de la OEA), debido al grave riesgo de exterminio físico y cultural que aún subsiste en nuestro pueblo, a pesar de contar con medidas de protección adoptadas por dichos organismos.

 

TERRITORIO INDÍGENA KANKUAMO
10 de julio de 2014

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